10 de mayo de 2015

MI EXPERIENCIA CON LA CESÁREA


Escribo esta publicación porque recuerdo haber buscado información detallada sobre cesáreas semanas antes de tener la mía y sin haber encontrado absolutamente nada al respecto. No sabía en cuánto tiempo se me adormecerían las piernas por la anestesia, en cuánto tiempo volvería a sentirlas, cuánto demoraría la operación, qué pasaría ese día en la tarde, cómo sería el dolor, cómo amanecería al día siguiente... nada, no encontraba nada.
Así que escribo esta publicación para ustedes que están a punto de dar a luz, para aliviarles el esfuerzo y para que estén más tranquilas en ese día. 

DÍA PREVIO
El día anterior a la cesárea fue un día de angustia, mariposas en el estómago y con un corazón que se aceleraba cada vez que recordaba que por fin tendría a mi nena en brazos. Mi última comida fue a las 6pm, ya que debía estar en ayunas para la operación. Nada de comida y nada de agua hasta el día siguiente. 

8 de mayo de 2015

MI PRIMER DÍA DE LA MADRE


Hoy celebro mi primer día de la madre, pero quiero recalcar que no es un "cualquier primer día de la madre", sino el primer día que celebraré por el resto de mis días (de hecho el más duro que he tenido en mi vida hasta ahora).

Para mí la maternidad ha significado en estos primeros seis meses del nacimiento de mi hija un cúmulo de renuncias y sacrificios extremos. Así es chicas, muchas quejas, mucho llanto y muchos conflictos conmigo misma y con el resto de la humanidad. 
La maternidad para mí ha significado hasta ahora muchísimas renuncias profesionales, tantísimas renuncias en pareja, tantísimas pérdidas sociales, tantísimos brotes emocionales personales, tanto dolor físico, tanto conflicto con mi rutinas diarias, tanta pelea con la billetera, tantísima psicoterapia personal, tantísima pelea interna con mi tan amado ego, y por supuesto, ni qué hablar de las tantas renuncias con mi cuerpo. 

17 de abril de 2015

MI LACTANCIA Y TODOS SUS TABÚES

Dedicado para todas aquellas mujeres que no pudieron dar de lactar, simplemente no quisieron hacerlo o a las que la lactancia no les resultó tan plancentera como pensaban. Dedicado a las que no lo logramos.

Hace una semana una amiga que acababa de dar a luz (y que por cierto sigue el blog) vino a nuestra casa a visitarnos y hablamos precisamente de este tema. Ambas coincidimos con que la lactancia nos resultaba una obligación y que no le hallábamos la ternura que todas las mamás del universo le encuentran.

Para mí la lactancia fue terrible. 
Para empezar tengo que contarles que yo traigo un trauma de mi adolescencia con respecto a la lactancia. Tengo como imagen mental a mi mamá dando de lactar, llorando de dolor y mi hermanito mamando con las mejillas ensangrentadas. Me causó tanta repulsión ver esa escena y sobretodo ver a mi mamá llorar, que se me fijó en la mente la siguiente afirmación: que la lactancia era dolorosa. 
Durante todo mi embarazo, como ya les conté en un post anterior sobre la metamorfosis de mis senos, la gente me torturaba diciéndome que debía "preparar" mis benditos pezones invertidos para que no sufriera al dar de lactar. Llegó entonces el momento de tener a mi bebé y es cuando el infierno del dolor se desató en mi vida, pero no por la cuestión de mis pezones, sino por otros tabúes.

18 de marzo de 2015

MUTACIÓN DE LA PIEL (Parte II). Cosas horribles del embarazo que nadie te dice.

Si bien es cierto, no me salió ni una estría en la barriga, en los senos o en las caderas; sí me salieron unas estrías horrorosas atrás de las rodillas. Sí, leyeron bien, atrás de las rodillas. No entiendo qué pasó. Esa parte del cuerpo ciertamente no se hincha, no crece, no se estira; pero aún así me salieron unas estrías que cuando las vi me puse a llorar. Ya ya ya, seguro piensan que soy una exagerada, pero es cierto, me puse a llorar. Todo mi esfuerzo de echarme cremas 5 veces al día había fracasado porque me olvidé de echarme la crema en esas partes extrañas. Seguro se me resecó la piel y por eso me salieron las estrías, no lo sé. Lo cierto es que no sentí nada, ni picazón, ni dolor, ni hormiguitas, ni nada. Aparecieron así de la nada.
Me cuentan mis amigas que en sus últimas semanas de embarazo es cuando sintieron en carne propia el sufrimiento de su piel. Me describieron a detalle cómo sentían que se les rompía la piel y lo incontrolable que era soportar la picazón. Una de ellas incluso me contó que se rascaba con cualquier cosa que encontraba a la mano, incluidos tenedores y peines! Una verdadera historia de terror, honestamente.

MUTACIÓN DE LA PIEL (Parte I). Cosas horribles del embarazo que nadie te dice.


Como era de esperarse, tenía que dedicar una publicación completa para hablar (mejor dicho para quejarme) sobre las alteraciones que sufre nuestra piel durante el embarazo. Antes de embarazarme yo tenía claro una sola cosa: que a las mujeres embarazadas la piel se les ponía radiante. Pero oh sorpresa! en mis primeros 90 días de embarazo tuve que aguantar la humillación de lucir unos granos dignos de una segunda adolescencia. Es cierto que soy una persona que tiene tendencia al acné, no puedo negarlo, pero esos tres primeros meses de embarazo iban en contra de todas las creencias populares y me hicieron revivir las épocas de colegio donde mi cara dejó de parecer una cara y se convirtió en un maldito cactus. Lo peor de todo es que durante ese periodo no pude echarme ninguna crema medicada para el acné porque como ya mencioné, estaba en mi primer trimestre de embarazo y no podía aplicarme absolutamente nada que pudiese afectar a mi bebé. Así que durante esos tres meses de mi vida tuve que aguantar dos cosas importantes: 1) la humillación de retroceder a la adolescencia con esos granos asquerosos y 2) a la gente diciéndome “lo linda que se les pone la piel a las mujeres durante el embarazo”(como preguntándose qué estaba pasando conmigo).
Bah!

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