continuación...
Resulta pues, que gracias a mi inexperiencia terminé guardándome
muchas cosas y mantuve mi boca cerrada de quejas por varias semanas más;
inclusive con personas que sí podrían haberme ayudado. Y con esto último me
refiero a mi salvadora, a una de mis primas que es médico.
En ese momento ella estaba estudiando una maestría en el extranjero
y para coincidencia mía, su mamá había tenido embarazos parecidos al mío. Mi
agonía entonces se acabó cuando por fin decidí contarle a mi prima lo que
estaba pasando y cuando por fin escuché lo que necesitaba escuchar: “lo que tú
tienes se llama hiperémesis gravídica y necesitas medicación. Ve al doctor y
cuéntale lo que te pasa porque te pueden internar por deshidratación”.