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Pero después de destruirnos el cuerpo comiendo como si fuera el fin del mundo, el sobrepeso empieza a pasar factura a tu cuerpo. El dolor de espalda se hace insoportable a partir de los primeros 10 kilos de aumento de peso y tu cuerpo lo sufre con cada paso que das. Las noches de sueño son las únicas que logran aliviar los dolores pero como es de esperarse, la tortura comienza a primera hora en la mañana del día siguiente.
Ni bien abres el ojo en la mañana siguiente, tu cuerpo te recuerda que estás súper embarazada. De pronto has perdido la fuerza y la habilidad para levantarte de la cama por ti misma y necesitas a alguien que te tienda una mano. Si no tuvieras a un buen samaritano cerca para que te ayude a levantarte de la cama, entonces empezarás a hacer unas acrobacias dignas del Cirque Du Soleil o como si tuvieras el guión perfecto para una película de comedia.