Si hay algo que escuché constantemente durante todo mi embarazo, fue
a la gente decirme que durmiera todo lo que pudiera antes que dé a luz porque luego
me sería prácticamente imposible.
Dormir decían, como si fuera fácil yo les respondía.
La verdad del asunto es que en el embarazo no se puede dormir. Y no
estoy hablando del insomnio común del último trimestre, sino de todas las 40
semanas que dura el embarazo.
Nadie nos avisa que la tortura empieza desde el momento que nos
enteramos que estamos embarazadas. Sí, desde ese mismo momento en que ves esas dos
rayas rojas en la prueba de embarazo y que te cambian la vida para siempre. Ese
momento en el que la alegría y la